martes, junio 26, 2007

La locura del día

Hoy sábado tengo pensado salir... hace mucho que no lo hago, la universidad en este ciclo me ha forzado inquisidoramente a quedarme varios fines de semana como un ermitaño en mi casa, viendo alguna película pirata o viendo películas de adultos por cable, (las eróticas son buenos estimulantes ante la soledad).
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Rodrigo me llamo en la tarde... ha quedado en llamar a Lorenzo y a Paco para hacerla linda hoy, ¿a donde? Que se yo, no se que lugar esta de moda ahora, dime tú... me dice que hay una disco en Miraflores que esta dando la hora y que van buenas flacas, algunas cachonderas, dispuestas a llenarte de besitos a cambio de una jarra de cerveza bien, bueno vamos a ver, como diría Jaime “La noche es virgen”, (vamos a ver).
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Saco una camisa pre planchada, un jean, el único azul que me queda y una casaca, reviso si el encendedor aún tiene gas, busco por entre los cajones algún sencillo de emergencia, reviso la billetera, 50 soles me amparan para una noche que vamos a ver... una última timbrada, quedamos en el lugar y la hora, aún tengo tiempo así que me abasteceré de una cajetilla de cigarros y una barra de halls... me tomo mi tiempo.
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Me embarco en una combi rumbo a Miraflores, felizmente no esta tan llena, el vehiculo es amenizado por un potente equipo estereofónico, un sticker adorna la pared del mismo “aquí todo es bueno, la combi, la música y el chofer” (si como no)... llego a Miraflores, enciendo un cigarrillo y perfumo mi garganta con un halls... me encuentro con Rodrigo, Lorenzo llega atrás mío, Paco tarda bastante así que preferimos ir avanzando, Paco esta saliendo con mi ex, (o algo así) y me ha dado cierto celos, Paco aún es un adolescente que siempre esta pensando en la primavera en pleno invierno, pero lo estimo, mi ex ya es una mujer que le ha costado hacerse hecha y derecha, y en mi ego pienso que me esta sacando celos (si no la conoceré), Rodrigo es mayor es más maduro y centrado, un tipo serio, aunque tiene sus momentos chispeantes, Lorenzo es más sencillo, bromea poco pero conciso, esta noche trataremos de divertirnos (vamos a ver).
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Llegamos a un pub, una chica nos lleva hasta una mesa, nos muestra el cartón de tragos y ofertas y de frente pedimos cuatro jarras de cerveza, las luces revoloteaban con las siluetas de los bailantes en el centro de la pista donde pocas parejas bailaban un merengue mixeado, un grupo de chicas están sentadas al otro lado del local, ríen divertidas, una de ellas que parece ser la más picara alegra a las demás con cierta irreverensia, unos chicos de una mesa cercana le pide bailar, ella no lo mira y sigue bailando sola... Paco llega, nos saluda y reparte los cigarros que a comprado, hablamos de todo un poco, Paco habla de acercarnos a las chicas, ahora están bailando en grupo, había que inventar un pretexto... la del celular... no esa es muy vieja... la del encendedor, claro esa es más efectiva, trasladamos las jarras de cerveza a una mesa cercana a ellas, “amiga puedes prestarme tu pucho” y extiende el brazo alcanzándome la colilla, el extraño cigarro emana un olor a hierba fresca, miro el extraño cigarro, la miro y me sonríe como accediendo a una piteada a secas, la comezón fue instantánea en la garganta refrescada por el halls, “estoy con unos amigos, no se si quisieran acompañarnos... ¿que dicen?” ella me vuelve a sonreir y acepta, la ayudo a llevar sus jarras a nuestra mesa y Virginia (así me dijo que se llamaba) le hace una señal a sus compañeras que bailan solas en la pista de baile, intercambiamos presentaciones y pedimos cuatro jarras extras, Paco que es algo tímido habla con Lorenzo mientras que Virginia, con su terrible olor a marihuana, conversa con Rodrigo y conmigo, las otras nenas le piden una piteada a Virginia, ella saca otro porrito, las chicas no dejaban de reírse, transcurría la noche y la conversación se hizo más fluida para empezar a bailar con ellas, las jarras se fueron acumulando en la mesa y el porrito recorría a quien lo pidiese, Carmela saco de su cartera una cajita de aluminio una suerte de guardapolvo y que justamente guardaba otro tipo de polvo, “acompáñame” me dijo y salimos hacia el balcón que miraba hacia la calle las pizzas “cúbreme para que no se huele” y me acerque a ella mientras acomodaba una hilera de cocaína con su tarjeta de crédito, un par de aspiradas y como nueva “uf vaya… prueba” y pienso en no desairarla, regresamos entonados a la pista de baile, me anima a bailar una salsa suave, desplegando sensualidad y armonía, nuestro bailar es ágil y vistoso, Carmela me susurra al oído “no se bailar esto” y ríe como si fuera el mejor chiste de su vida, los demás también bailan, Paco esta en la misma citación que la mía, Rodrigo ni que decir Lorenzo esta en la mesa rodeado de chicas que ríen, Lorenzo levanta el dedo pulgar en señal de victoria, cuatro jarras más seguían amenizando la noche, Cecilia saca a bailar a Lorenzo, tropieza y cae, la risotada fue general, Lorenzo se levantó con una sonrisa en los labios, Cecilia me estira y soy su nuevo acompañante, algo movido por el porro fumado siento zarandearme, la alucinación de ver como el piso se mueve, me provoca una risa por el cosquilleo interno, Cecilia se ríe conmigo sin saber de que, la risa es contagiante, una canción de David Bowie musicaliza el momento, Cecilia se acerca demasiado, busca mis labios y los roza con su lengua, su labial carmesí se siente rico, su piercing incrustada en su lengua acelera la sangre, mis manos recorren su cintura y el beso se hace profundamente alocado y sensual, me toma de la mano y salimos al balcón, la calle de las pizzas parecía un gran abismo infernal, saturado de mujeres, hombres, vendedores y anfitriones, Cecilia coloca un poco de coca en la punta de su lengua y me besa, las sustancia desborda pasiones salvajes en el ser, se sienta en la baranda con las piernas abrazando mi cintura, mis manos recorren su espalda desnuda, su cuello es suave y bronceado, el abismo se hacia más candente el infierno estaba cerca, un mal movimiento y Cecilia caía sobre la mesa los clientes de la primera planta, los mirones convertidos en pequeños diablillos amenazan “la a lanzado” miraba fijamente el cuerpo de Cecilia, mi lengua se mantuvo quieta y latiente, Rodrigo sale al balcón con las chicas, Carmela rompe en risa, la miro enfadado “Puta que cague de risa esta huevona siempre la caga” Rodrigo me mira y automáticamente me frena, Lorenzo y Paco me empujan hacia dentro de local, tenemos que salir rápido, Paco se desespera, la policía llegaría pronto, pero me siento para explicarlo todo, Virginia llora en el balcón con una amiga Carmela no tiene remedio, Rodrigo pide un vaso de agua “tienes que hablar bien huevón no se te entiende ni mierda” Paco sigue desesperándose, Lorenzo le pide que se calle, no aguanto más dos puñetes y una patada servirían de algo para callar a Paco.
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Dos efectivos entran, el local se silencia, uno de ellos me examina los ojos con una linterna, “tienes que acompañarnos hijo” milagrosamente la lengua vuelve a ser la misma y empiezo a explicarle, ya afuera la gente empieza a gritarme “asesino, asesino”, latas de cerveza, cajetillas de cigarro vacías, incluso la cerveza me fueron lanzadas, la policía y el serenazgo, me escolta hasta el patrullero como si fuera alguien famoso, las chicas son conducidas a otro patrullero, lo mismo Rodrigo, Paco y Lorenzo, una ambulancia viene a socorrer a lo que queda de Cecilia.
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Una vez en la comisaría, los tramites de rigor, al poco rato la ambulancia se estaciona en la puerta de la comisaría, Cecilia sale con una venda en la cabeza y una cuellera, “ni se les ocurra llamar a mis viejos”, me mira y me abraza, “una noche de locos ¿no?”, Rodrigo me mira y sonríe (suertudo de mierda).
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Dos meses después nos volvimos a encontrar para celebrar por la recuperación de Cecilia, esta vez fue en la casa de Rodrigo y hasta el momento no ha pasado nada, bueno… ningún accidente me refiero.

domingo, junio 10, 2007

La amante

Ella camina al otro lado de la calle, camina lento como si se fuera a detener en cualquier momento, llega a la esquina y mira hacia mi como si no le gustara mi presencia, me mira fijamente como queriendo dominarme, cruza la pista sin dejar de mirarme, se detiene, cruza los brazos y deja de verme, pienso en acercarme, pero como decimos algunos, “arrugo” olímpicamente, la nena de ojos claros y cabello castaño me ha vencido.
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La había visto algunas veces, casi siempre en la plaza central, frente a la iglesia, vestía toda de jean, su mirada perturbaba aquel que se le acercase, nunca se le veía acompañada, salía de misa, entraba a la bodega y deambulaba de un lugar a otro a la espera de alguien, pienso en acércame, un intento más y probablemente hablaríamos.
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Tomo aire, cruzo la calle, pienso en decirle algo y de golpe me asalta su mirada, me mira con una coquetería extraña, amenazadora, no es una mirada tierna, una mirada que desencaja, sabe que me le voy acercar, espera que le hable, cruza los brazos, toma aire y me dice -¿si? ¿Querías decirme algo?- y de manera audaz anota el dos a cero para liquidarme, la nena de ojos claros y cabello castaño me ha vuelto a vencer.
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Los días siguientes se había convertido en un suplicio, poco a poco fui perdiendo el miedo a una simple chica que probablemente no tenia nada del otro mundo, los muchachos también esperaban acercarse, los más avezados regresaban también vencidos, la muchachita esa me enamoraba de manera extraña, hasta que me anime a invitarle a salir, sin sonreírme y sin mucho entusiasmo acepto, quedamos en vernos un fin de semana, fuimos a una discoteca que me aburrió por completo, no era por la música ni el lugar, más bien era ella, una muchachita con una parcimonia crónica, no conversamos mucho a pesar de que le conté lo que hacia, ella me miraba fijamente, bebía de a pocos su copa de daikiri, y en lo mejor de la conversación (o más bien de mi monologo) se levanto de la mesa y dijo aburrirse, camino hacia la puerta y se detuvo a mirarme, me estaba dejando con una jarra de cerveza recién pedida, empecé a detestarla.
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Los días siguientes intercambiamos teléfonos y a pesar de que la llamaba ella nunca se animo a llamarme, nunca la acompañe a su casa, esa era su política -¿para que?-, misteriosamente decía no conocer el correo electrónico y no poseía un celular donde ubicarla, la nena de ojos claros y cabello castaño me parece extraña.
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Durante la semana pensaba en ella y en lo que desilusionado en que estaba, la nena de ojos claros y cabello castaño era pura cáscara de carne hecha mujer, sin gestos y sin ánimos, a pesar de eso nos seguimos viendo durante varios años con diversos lapsus entre febrero y marzo de todos los años.
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Al poco tiempo me la volví a encontrar, ya más sociable y amena me bromeaba, ya sonreía y era más conversadora, la nena de ojos claros y cabello castaño parecía haber sufrido una metamorfosis kafqueriana.
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Volvimos a salir, su contorneado cuerpo se movía al swing de algún baile de moda, apegaba su silueta al ritmo de una salsa, un provocativo merengue o una sensual música electrónica la nena de ojos claros y cabello castaño me ha vuelto a enamorar.
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Tuvo que pasar mucho tiempo para robarle un beso y digo robarle porque recibí una bofetada a cambio, en plena calle principal, mi enrojecido rostro era burla de los transeúntes, ella con su mirada fija se acerco y me beso, esta cavernaria muchacha era una caja de pandora cerradísima.
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Las veces que salíamos los besos fueron subiendo de tonalidad, nuestras conversaciones eran completamente de nosotros, nos habíamos convertido en amantes incansables, nos llamábamos casi seguido, quedábamos en vernos casi todos los fines de semana, había dejado mis días de fútbol con Armando, Jonás y Gabriel por irme con ella, escogíamos sitios lejanos para vernos, cenar, besarnos, ir al cine, besarnos, ir a bailar, hacer el amor.
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La noche que tuvimos intimidad, me confeso que estaba con alguien, que él era el motivo de que a veces me colgaba abruptamente en las madrugadas, que él tenia muchos planes con ella y que ella quería disfrutar su vida como momento, la libertad y la confianza con que me contaba eso me ayudo a confesarle que ella era la contraparte de esa moneda que era mi relación con otra persona, desnuda bajo la sabana me mira como cuando nos conocimos y se abalanza sobre mi, me besa largo -eres un tremendo- y su cuerpo lo menea sobre mi como si estuviera galopando, la noche aquella fue tal e intensa que parecía destellar luz.
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La nena de ojos claros y cabello castaño se había vuelto la amante, la nena dura del principio, ahora cedía en todo sentido, la nena de ojos claros y cabello castaño me sigue venciendo.

sábado, junio 02, 2007

Gajes del oficio

Ser periodista cuesta mucho y lo acabo de comprobar de la manera más sublime y a la vez intensa, mi primera comisión, así enserio, era el tratar el tema de la prostitución en un distrito de la capital, donde el meretricio es pan de cada día, mujeres ofreciendo su encanto, besos alquilados, pechos limitados, una noche que se pinta de rojo carmesí, una cámara fotográfica, una grabadora de mano, zapatillas ligeras por si hay que correr al mejor estilo de Pedro Navaja, siluetas que adornan la Petit Thouars con Bernardo Alcedo, cuerpos salidos de quirófanos clandestinos, disfrazando lo poco que concedió la naturaleza.
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La imagen de una rubia mujer que a paso libre pasea de un lado a otro sectorizando su espacio, mi presencia no parece inmutarle, sus tacones es lo único que suena a lo largo de la calle, -solito- me dice sin titubear, -haciendo mi tarea- le dije a manera de sarcasmo, me mira de pies a cabeza y al instante -ah, periodista- me dice haciendo un gesto con la boca como diciéndome lo inoportuno y estorbante de mi presencia.
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Me atrevo a rogarle una entrevista, me cotiza su valor y caminamos rumbo a un edificio andrajoso, oscuro y misterioso, una departamento simple de soltera, una sencilla sala comedor, seguido de una habitación de color palo rosa, una cama de dos plazas y media, un cubrecama de terciopelo rojo, almohadas blancas, un televisor con un canal porno, una mesa de noche con tres celulares y un cajón repleto de preservativos, cortinas cerradas que dan a una avenida Arenales desolado, me pide que me acomode y que le pague, me siento al borde de su cama y enciendo la grabadora, le pregunto su nombre, Romina me dice y comienza una tertulia que le da una atmósfera de confianza, reímos de sus experiencias, de cómo se inicio, de cómo empezó esta loca vida, me cuenta de los periodistas famosos que pasaron por su ara, de los transeúntes con deseos extraños y extravagantes, le gustaría ser periodista de espectáculos me dice, porque conoce los secretos mejor guardados de la farándula, alguna vez salió en un talk show y le gustaría ser vedette profesional, se siente en confianza y me enseña su inmensa colección de lencería, la mayoría hecha por ella, curiosos calzoncitos con aberturas sugestivas de diversos colores y formas, brazieres diminutos, de tela de algodón y cuero negro, cadenas y espuelas, consoladores y suveniers sexuales, de todo para la satisfacción del cliente, me cuenta su tarifa según la importancia del parroquiano y lo más extraño que ha hecho, un trío que no le gusto, porque sexualmente la precocidad de sus sometedores la dejo con las ganas y ríe por su anécdota.
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Miro su cuerpo, fijamente a sus pechos, sabe que la observo se pone de pie y camina hacia la puerta, entra a la cocina y desde ahí pregunta si quiero tomar algo, por temor a ser envenenado o drogado y amanecer en la calle sin un riñón me niego, ella entra con un vaso de gaseosa, le pido tomarle la foto y ella se recuesta en su cama, coquetea con el lente, sonríe, manda besitos para sus “fans”, luego se pone seria y me mira, le tomo la foto de la cual decido será publicada, se acerca y me besa -vas a escribir bonito de mi ¿ya?, hazme famosa- y empieza con su cortejo amatorio, me desviste y añade -lo hago para ayudar al periodismo, la verdad ante todo- pienso entonces que no me arrepiento de haber escogido una de las carreras que puede ser la mejor de las profesiones o el más vil de los oficios.

viernes, abril 27, 2007

Mi Pareja

Marcelo siempre fue un chico tímido, en el barrio no lo llamaban a jugar fulbito, a veces iba y se sentaba en las gradas de la canchita mirándose las uñas, cuando había campeonatos de fulbito se juntaba con las chicas y nos traía sándwiches de pollo con jugo de naranja helada, las chicas lo adoraban porque era el incondicional, el confidente, tenia ciertas actitudes que para algunos de los chicos era de disgusto, a mi me daba risa, era bien despierto, improvisado, ocurrente, sabia todos los secretos de las chicas y de los chicos, a las reuniones y fiestas iba siempre bien acicalado, perfumadito, el cabello corto engominado, polo cuello cafarena y un terno ligeramente apegado a su delgado y raquítico cuerpo, zapatos encharolados, una elegancia andante.
- Caramba Marce, que guapo que estas (le decía Lucrecia)
- Ay si me lo ha mandado mi primo de Paris (dijo con coquetería)
- Tienes primos en Paris (le dije sorprendido)
- Claro, mi primo Gianni
- Gianni, cual Gianni
- Gianni Versace, pero estamos peleados, así que me mando este para que le perdone.
Lucrecia y yo sonreímos ante la ocurrencia, -eres un coqueto- agrego Lucrecia, el sonrió y se acerco a saludar a los demás familiares con un protocolar apretón de manos para los caballeros y un sutil beso para las damas, las personas mayores lo miraban de manera extraña, hubiera sido por su elegante extravagancia pero no era por eso.
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Carla se casaba esa vez e invitó a todos los amigos del barrio, la fiesta transcurría elegante y divertida, Marcelo no bailaba mucho, tomaba una copa de champagne que hacia larga, los chicos habían jalado la caja de cervezas, le pasaban una botella y Marcelo la dejaba pasar -no me gusta- y fue por otra copa de champagne o lo que hubiese, empezaron a poner música de nuestra época y las chicas nostálgicas empezaron a bailar con nosotros, Aurora saco a bailar a Marcelo que ya llevaba más de 2 botellas de champagne, se animo a bailar un reggae de Bob Marley de manera coqueta y desinhibida, las chicas celebraban su ritmo coqueto, yo reía, Marcelo se convirtió en el centro de atención, la reacción de los chicos fue de mirarme como no compartiendo su encabronada danza -este cabro esta malogrando la reunión- decía Lucho que bailaba a lado mío con Miriam, Mario le decía a Marcelo que se moderara de manera abrupta, Marcelo dejo de moverse a mitad de la canción voltio a mirar a Mario.
- Soy gay ¿algún problema?... me gustan los hombres… (Dijo)
- Puta que gran cabrón eres, como vas a cagar la reunión así (dijo Mario y le propino un severo puñete tumbándolo sobre Don Rogelio que lo empujo despavorido, Marcelo se levanto del piso miro con rabia a Mario y se abalanzó sobre él -seré cabro, pero no dejo de ser hombre- y le propino una golpiza como jamás lo había visto, tuvimos que separarlos, arrastre a Marcelo de la cintura hasta la calle, Marcelo se calmo cogió su saco que yacía en el piso Carla lo miraba sollozando -siento haber malogrado la noche Carla- y camino por el centro de la calle sin decir nada, sacando su pañuelo y secándose la sangre.
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Durante los siguientes días nadie vio a Marcelo, las chicas preguntaban por él pero nadie daba razón, probablemente Marcelo había fugado repentinamente del barrio, quizás agobiado por la discriminación de sus amigos de infancia -mejor así... da mal aspecto al barrio- decía Lucho, -no creo que sin Marcelo mejore su aspecto- dijo Paula mirando de pies a cabeza a Lucho, -creo que debemos de buscarlo ¿no creen?- mi anime a decir, obviamente los chicos me miraron con cierta incomodidad, murmurando entre ellos, las chicas apoyaron la decisión y los pocos que se ofrecieron empezamos una exhaustiva búsqueda de Marcelo.
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Amigos cercanos a él no daban información aunque sospechabamos de que sabian de su paradero, hasta que me atreví hacer algo que lo tenia que mantener en una suerte de secreto de estado, pues para tranquilidad de todos supuse que Marcelo estaría ahí, en la discoteca más concurrida por el ambiente homosexual y lésbico de la gran Lima el “Palace’s Bar” la discoteca de ambiente del momento, pero por un orgullo inmenso que evoca el ser un heterosexual confirmado no me anime a ir solo a un lugar en el que pondría en riesgo mi reputación heterosexual, entonces Lucrecia me mira con un aire de rareza y luego de pensarlo varios minutos me dice que si.
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Es sábado por la noche, estamos parados en la acera del frente miles de carros de último modelo se cuadran en la puerta del Palace’s Bar sujetos de caras limpias, recién afeitadas, cejas delineadas, otros con colorido maquillaje, muchos con prótesis mamarias e inyecciones letales, polos pegaditos licrados, pantalones brillantes, teñidos de cabello, gay, travéstis, transexuales, modernos, los noveles osos, mujeres tomadas de las manos, hombres abrazando a otros, ambulantes que ofrecían cigarrillos y chicles, gays famosos de la televisión, en fin un desfile interminable de sujetos dispuestos a soltarse las trenzas en esa noche vana que solo el Palace’s Bar te podía ofrecer.
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Pago la entrada Lucrecia se siente amenazada por las miradas de las chicas ahombradas que esperan entrar, un hombre fornido me revisa de pies a cabeza con un detector de metales, la alarma suena y saco mi llave el hombre fornido al quien le dicen Marcus me sonríe coqueto y me deja pasar, Lucrecia pasa sin ser revisada entramos lento al mundo de los chicos y chicas incomprendidos por la sociedad, al mundo de aquellos que sus padres se siente avergonzados, la música suena fuerte, ensordecedora, Dj Tiesto alegra la pista de baile, MD Clarens musicaliza en la tarima, hombres y mujeres bailan como extasiados, Lucrecia y yo sonreímos por la energía que vibra dentro de local, las piernas se contagian de ritmo, Lucrecia agita su cabeza como si fuera una rock de Nirvana, la jalo al medio de la pista y bailamos pegados de manera sensual, las parejas a nuestro alrededor bailan también apretados, hombres y mujeres besándose, la pasión de los seres podía sobrepasar los limites de lo normal, la fusión de los heterosexuales era mágica y natural “ámense como yo los amo” dictaba un cartel de neón a la cabeza del Dj, las luces traspasaba a los individuos como queriéndolos exterminar, la diversión estaba plasmada en la atmósfera del lugar.
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Alguien nos miraba desde el palco VIP sorprendido y nos manda a “Bersheva”
- Hola disculpa pero Gália los llama allá arriba
- ¿Gália?, no conocemos a ninguna Gália
(dijo Lucrecia mientras miro a la zona VIP, era Marcelo que me saludaba con la mano, emocionado)
- Es Marcelo (le susurre a Lucrecia, ella miro y salio por delante, Bersheva no dejaba de mirarme)
- Eres un loco (le dijo Lucrecia mientras le daba un abrazo a Marcelo)
- Un loca querrás decir, pero ustedes no sabia que tenían su guardadito (decía mientras me daba un abrazo)
- Supuse que estarías aquí, así de la nada como quien le atina (dije)
- Bueno, estoy contenta de verlos, que quisieran tomar (pregunto mientras nos indicaba que tomáramos asiento en una mesa rodeada de un asiento de terciopelo rojo, una lámpara a gas antigua era lo único que alumbraba, varias copas, de champagne, daikiri, tequila, cuba libre a lado de cajetillas de Marlboro Light adornaban la mesa, Marcelo estaba con Bersheva, Kail, Mika, Lou, acompañadas de sus parejas Estéfano, Aldair, Maicol y Saabram, bebían y se besaban o bailoteaban en la baranda de la zona VIP observando a los demás allá abajo.
- Ay Gália ya llegó, ya llegó ese pesado (dijo Kail)
Todas (bueno así calificaba Marcelo a sus amigas) se asomaron por el balcón luego regresaron a sus asientos Lucrecia me miro asustada.
- Pasa algo (dijo Lucrecia)
- No, nada no se asusten, esta es mi zona, aquí mando yo
(dijo Marcelo que a esa hora de la noche ya le decíamos Gália) pero antes que nada quiero agradecerles su preocupación y veo que en verdad tengo verdaderos amigos y que puedo contar con ustedes siempre (dijo emocionado)
- Siempre puedes contar con nosotros en lo que quieras, particularmente siempre fuimos amigos y nunca dejaras de serlo (le dije y me estrecho un abrazo que lo sentí eterno)
- Entonces podrás hacerme un favor, pero no ese tipo de favores ah, no te emociones.
- Claro el que quieras (sonreí)
- OK… Lucrecia amiga puedo robarme un ratito a tu novio
Lucrecia sonrió con una ceja levantada, cuando en eso una trifulca se armo en la escalera de la zona VIP, un sujeto entro a empujones -déjalo entrar- dijo Marcelo cuando en un momento sentí su mano entrelazarse con mis dedos, un hombre alto de tez blanca se acerco a la mesa -podemos hablar- le dijo el tipo aquel.
- Lo siento Francis tu y yo no tenemos nada de que hablar
- No... más bien creo que tu y yo tenemos mucho de que hablar
(refuto el hombre)
- Lo siento Francis pero yo ahora estoy bien, además quiero que sepas de una vez por todas que ahora estoy con alguien (Lucrecia me mira asombrada, yo la miro también extrañado) te presento a mi pareja y ahora estoy muy bien, muy feliz, porque él es el hombre que estaba esperando. (Y levanta mi mano entrelazada con la suya, Francis me mira de mala gana y sale del lugar no sin antes amenazarme, sus amigas empiezan a botarlo con insultos y Francis baja de la zona a regañadientes)
- Ay ya suéltame (dijo y rió) se la creyó (dijo festejando con las demás)
- Pero me ha amenazado de muerte
- Ay papito el que te toca y yo que lo mato, además ese no mata ni una mosca, uy si a mi ni cosquillas
me hacía (dijo riéndose a carcajadas)
Esa noche nos divertimos hasta el amanecer, fuimos a comer ceviche a la playa y nos dejo en el barrio.
- Cuídate mucho Marce (dijo Lucrecia)
-OK querida descuida… chau amor pórtate bien ah!... Lucrecia cuídamelo ah!... (finalizó guiñándome el ojo)

martes, abril 24, 2007

El Popular

Para muchos adolescentes, ser popular cuesta mucho, ser el centro de atención es, o más bien era para Abel una cuestión de honor, no era justo tener que caminar atrás de toda la patota, reírse de los chistes a veces estúpidos del líder del grupo que iba adelante, silbando y mandando besos volados de manera osada, diciendo piropos subidos de tono y agarrarlo de lorna a los que se quedaban atrás, no era justo.
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Abel no era precisamente el tipo listo de la secundaria, carecía de amigos que lo animasen a sugerir alguna maña, no era bueno contando chistes, no era vivaz, se consideraba un tipo aburrido, timorato, tenia pocas amigas, las menos populares eran consideradas las nerds, ese era su harem, aquellas reían con ciertas ocurrencias de Abel, eran las que lo acompañaban a mirar los partidos que los populares si jugaban, sus amigos lo llamaron “el rey de las nerds”, Abel solo sonreía, ya que no le hacia mucha gracia ser el rey de las nerds, porque eso lo incluía dentro de un reinado del que no quería hacerse cargo y mucho menos de chicas que no eran nada agraciadas.
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Su reinado duro tres años, Abel había aprendido el sentido de reírse por cada tontera que ocurría, los populares empezaron ser calificados por los profesores como arrebatados delincuenciales e incorregibles, Abel se gano el afecto de las chicas que para el quinto de secundaria habían madurado, física y espiritualmente, habían dejado los lentes gruesos y los brackets, las trencitas y los uniformes bien planchaditos, sus pieles había tomado el color del bronceado veraniego que las hacia verse lindas y coquetas, querían destronar a Abel, pero era demasiado tarde.
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Ese último año Abel mejoró su ritmo de vida, para empezar tuvo una novia, Claudia era considerada en su colegio como la afortunada pues Abel tenia un aspecto de joven buen mozo, interesante y atractivo, simpático y requerido, ese mismo año Abel jugo un campeonato de fulbito con sus amigos del barrio y campeonaron, salía a fiestas de promoción con los del barrio y basto con que sacara a bailar a la nena más simpatica, le hiciera el habla para ser llamado por sus amigos como el osado, el aventado, el que la hizo, Abel se convirtió en el tan ansiado “Popular”.
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La cosa mejoro la semana siguiente, la chica conquistada el sábado se apareció a la salida del colegio, el síndrome de la popularidad que le era adversa en el colegio parecia sufrir un reves inesperado para sus asombrados compañeros pues tenían en Abel, el gancho perfecto.
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Algunos empezaron a andar con Abel en el colegio, jugo algunos partidos, Abel hacia un par de goles cada recreo, aprendió a lanzar el trompo y cocinarse varios, colecciono las canicas ganadas los viernes al salón contiguo, la antipatía generada en otros salones lo llevo a salir pocas veces airoso en pleitos y broncas, pues sus amigas, que para ese entonces serian muchas, lo defendían. Cada tarde Abel llegaba del colegio y ensayaba frente al espejo una mirada retadora e irónica, tanto ensayó que saco miles de gestos que podían hacer reír como sospechar de que estaba molesto o que tramaba, agudizo su ironía tratando de hacerla indestructible, Abel era invitado, con tarjeta personal, a todas las fiestas de promoción, era el esperado en las fiestas sociales y el primero en ser llamado para encabezar al grupo de jovencitos que deberían coger el bouquet en los quinceañeros, había aprendido a bailar de manera coqueta, rítmica y graciosa, iba a los campeonatos de fulbito alentados por las enamoradas de los demás, a tanto llego que el auxiliar lo agrego a la escolta del colegio y participar en cada desfile, las chicas iban a alentar al colegio y quizás a Abel. Cada vez que Abel conversaba con alguien siempre tenia que saludar a alguien, -oe cholo tu te conoces a todo el mundo ¿no?-, Abel sonreía y con el aire inflándole el pecho decía -no, ellos me conocen a mi- y sonreía a medias, Abel se sabia único.
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Mucho tiempo después, mientras sus amigos del colegio recordaban sus momentos en el aula y revisaban fotos de la fiesta de promoción, notaron que en ninguna salía Abel y pensaron en él, Abel llego tarde a la reunión y saludo a todos con poca efusividad, con algunos tragos de más Gerardo le dijo que le hubiera gustado conocerlo más, Abel sonrió con aire irónicamente cachaciento -tuviste once años- Gerardo sonrió avergonzado y brindo por él, Tatiana le pregunto si había estado con su prima, él asintió con la cabeza sonrió -todas sus amigas te conocen ¿no? coqueto- le dijo, -seguramente- finalizó Abel otra vez con su sonrisita que desquiciaba, Mariana le dijo al oído mientras bailaban que siempre le gusto, Abel la miro como diciéndole “por favor no jodas pues, hace 5 años que salimos y vienes a ilusionarme con ese chiste viejo, ya pues”, ella esperaba una respuesta, -lo siento ya tengo enamorada- y dejo de bailar con ella. Abel fue conociendo otra gente, fue casi siempre el centro de atención, era difícil tener una reunión sin la presencia de Abel, gustaba su manera de bailar, la coqueta y zalamera manera de congeniar sus pasos con la música, la confianza con que ponía las pilas y su dinero para otra ronda de cerveza, la traviesa mirada para ir al acecho de la simpática de turno, el beso en la esquina de la barra, el número telefónico escrito en una servilleta y la destreza para ser entregado en las delicadas manos de aquella musa -llámame-, la mirada hacia el grupo que sonreía a lo lejos, “la noche es tuya Abel”, su divertida popularidad acompaño a Abel, en muchos momentos de acierto y desaciertos, el mal concepto y la buena onda, la astucia y la infidelidad, el amor y el engaño, el mundo perfecto para un Abel que vive pensando en un futuro de tranquilidad, con esa popularidad que lo mantiene impermeable -no les puedo gustar a todos… no se hagan problemas, la indiferencia hace sabios y la envidia ignorantes… Arrastro una cruz que es hacerle daño a la gente que más quiero sin el menor motivo solo por querer ser como quiero ser-

jueves, abril 12, 2007

El lado bueno de una mala noticia

Sandro y Micaela llevaban algo más de un año juntos, ella era una agraciada chiquilla de 14 años, cursaba el cuarto de secundaria, le gustaba las matemáticas, sacaba siempre dieciochos, mantenía un comportamiento ejemplar, casi siempre diecisietes y vivía contemplando el calendario para su decimoquinto cumpleaños, Laura su hermana mayor había movido cielo y tierra para que el quinceañero se haga realidad, quería darle a su pequeña hermana la tan ansiada fiesta que nunca tuvo.
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Mientras tanto Sandro, un jovencito de 17 movía otro pedazo de cielo y tierra para comprarse un terno decente, Fausto le había conseguido una chamba en una cabina de internet, donde le pagaban 30 soles semanales, los guardaba en una caja de zapatos, ya llevaba noventa y cinto soles con ochenta céntimos, había visto un terno azul marino en una tienda de varones, estaba de oferta pues venía con una corbata del mismo color de regalo y una camisa beige, ahorraba para comprarse los zapatos un par de calcetines, el sujetador de corbata, en fin algún detalle más que se le este pasando y un ramo de rosas que tanto le gustan a Micaela.
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Micaela había pasado todo el fin de semana previo a su quinceañero repartiendo las invitaciones, medio barrio estaba invitado, lo mismo sus amigas de colegio, amigos en común, chicos del club de fútbol donde jugaba Sandro, el local, el dj, las luces, la lista del buffet, la lista de temas musicales de moda que estarían amenizando el evento, todo iba quedando perfectamente bien.
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Sandro y Micaela caminaban por el malecón, tomados de la mano, Sandro no había pensado en un regalo especial, pero tenia muchas cosas en mente pero no se decidía en que, Micaela caminaba tranquila y sonriente con las ocurrencias de Sandro, el aire agitaba sus cabello, abrazada del cuello de Sandro, se besaban sin mucho movimiento, se daban esos besos tiernos, dulces, medios mexicanizados, Micaela no se lo decía pero esperaba que Sandro le dijera de que se trataría su regalo, Micaela esperaba con muchas ganas el regalo de Sandro pues su relación había empezado de manera tormentosa y abrupta, quería que sus enemigas que pusieron tantas trabas a su relación se sintieran arañadas, por decirlo así, del amor que había entre ellos.
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Besos van y vienen, los abrazos y latidos del corazón se vuelven ligeramente más rápidos, el movimiento de cabezas y labios se hace mas notorio, y el sobre salto de Micaela no se hace esperar, mirando a Sandro con los ojos medio llorosos, le dice “no estoy preparada para esto”, Sandro la mira, acaricia sus mejillas y la besa en la frente y caminan de vuelta a la casa de Micaela.
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Durante el recreo en el colegio de Micaela conversaba con sus amigas de con quienes irían a su quince, Sonia solía ser muy bromista y alegre pero esa tarde tenia una sonrisa de oreja a oreja, sus curiosas compañeras, no tardaron en preguntarle a que se debía tanta risita, Sonia empezó a contar lo ocurrido la última noche con Tomas, “la noche era precisa para contemplar las estrellas de cerca” filosofó Sonia, las chicas hicieron el estruendo de sus voces chillonas, Micaela presto atención a los detalles específicos que describía Sonia sobre su desvirginal noche, sentía que no parecía tan riesgoso, pensó que quizás eso era su regalo, quien más que Sandro para ese momento.
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Durante varios días lo pensó hasta que se lo propuso a Sandro, él lo pensó los días siguientes y Fausto lo animo asolapadamente, Sandro ya tenia su terno y los zapatos, -lo que sobraba podría alcanzar- se dijo, entonces concreto con Micaela encontrarse a la salida del colegio, iban por la calle, caminando sin apuros, casi sin hablarse, entraron uno por uno a un hostalito en el que entraban de cualquier edad, Sandro dejo en la recepción su libreta militar, el tipo le dio un rollo de papel higiénico, y los llevo hasta una habitación en un segundo piso, los hizo pasar, Sandro cerro la puerta con pestillo, encendió la luz y corrió las cortinas, Micaela estaba parada a lado de una cama de sabanas blancas, se miraron -si no quieres hacerlo esta bien- dijo Sandro, Micaela dando señas de estar lista deja su chompa de colegio a lado de su mochila, se acerca a Sandro -te amo- le dijo y empezó el acercamiento, el roce, el desvestirse, deshacerse del uniforme, del polo, el choque de sus menudos cuerpos, la piel suave de la niña, que empezaba a convertirse en mujer, el beso profundo, el primer gemido, leves gotas de sudor, el movimiento torpe de la primera vez, el enlace de los dedos, la caricia de los pechos, la aspereza de la piel masculina, la piel roja, los labios hinchados, las piernas abrazadas a las caderas, la mordida de orejas, las lenguas entrelazándose, el estrujar las almohadas, la respiración agitada, una y otra vez, hasta que el orgasmo se emparejaba en ambos, las miradas clavadas como si el flechazo eterno los atravesara para siempre.
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El quinceañero se realizó con mucha expectativa y entusiasmo Micaela y Sandro bailaron juntos casi toda la noche, celebraron el paso de niña a mujer presentada en sociedad, medio barrio fue, medio colegio asistió.
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Sandro y Micaela tuvieron relaciones las semanas siguientes, Micaela salio embarazada, tenia un mes de gestación, tenia pensado deshacerse de tan enredoso momento, no podía soportarlo y mucho menos mantenerlo, a espaldas de Sandro solucionaría este embrollo pero media familia puso el grito en el cielo y la persecución a Sandro se volvió más acérrima, sin embargo Sandro fue y enfrento a la familia de Micaela, y asumió toda su responsabilidad, el padre de Micaela la echo de la casa, Fausto albergo a Sandro y a Micaela, Sandro trabajo a doble tiempo, aprendió a manejar y consiguió un trabajo en una ruta de colectivo, ayudo a pagar los gastos de la casa donde vivía, sin embargo Fausto no se atrevió a cobrarle nada, sus compañeras de Micaela iba a verla y acariciar su panzota, su hermana fue la única que comprendió la situación y le organizo un baby shower, Fausto le regalo una consulta para hacerse una ecografía, descubrieron que iba a ser niña, Micaela ya no se sentía sola, Sandro pudo ahorrar lo necesario durante nueve meses, la pequeñita se convirtió en la engreída de las chicas del colegio que todas las tardes a la hora de salida iban a verla, Sandro consiguió otro trabajo y pudo rentar un cuarto para su nueva familia, Micaela pensaba que esto no duraría mucho.
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La bebe sigue creciendo junto a sus padres...

martes, abril 10, 2007

El sueño de Sally

Sally es una chica linda, tiene un no se que, que la hace ser diferente a las demás, no se molesta, siempre esta sonriendo, saluda a todo el mundo, firma autógrafos, se toma fotos con sus fans, responde alas preguntas de los periodistas, sale a comprar a cualquier tienda, aún viaja en bus, camina por la calle, fuma y bebe licor en discotecas, baila normal y baila bien, las demás chicas la envidian o le tienen cólera, pero ella no se inmuta ni hace nada para que la gente sepa que esta ahí, no tiene enamorado, pero desde hace un mes desde que salió en la telenovela esa, la prensa la a convertido en toda una revelación.
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Sally vive a pocas casas de la mía, tiene 19 años, tiene un cuerpo fabuloso, como dice Toto, tiene todo en su lugar, la conozco desde niña y siempre quiso ser actriz, de niños jugábamos a que éramos novios y que venia a recogerla a su “residencia” en mi Mercedes Benz del año, bueno en esa época era una bicicleta montañera color azul y la paseaba por el malecón de Chorrillos como todas las tardes después del colegio, nunca nos besamos pero cuando regresábamos al barrio las demás niñas le preguntaban y ella mentía “por supuesto, los novios se besan” yo sonrojado asentía con la cabeza, las niñas sonreían todas picaras.
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Años más tarde me anime a decirle que me canse de jugar a ser su novio de mentira y que ya era hora de que fuese de verdad, ella abrió sus enormes ojos pardos, sonrió y me dijo que no, sin embargo seguimos siendo novios para los demás, una suerte de premio consuelo para tan humillante momento.
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Sin darnos cuenta dejamos de salir, mi bicicleta se oxido en el olvido, el malecón se volvió peligroso y Sally se hacia una señorita, termino el colegio y estudio teatro, tres años después era la antagonista de una novela juvenil, su natural belleza y simpleza para actuar, la colocaron en las portadas de las revistas femeninas, convocada por dos directores de cine renombrados, tuvo una novela y tres miniseries, Sally empezaba hacerse un camino, aparecía en muchos programas de televisión, en entrevistas, en los periódicos y en todos su sonrisa, le inventaban un romance y volvía a sonreír, asumía con gran carácter su popularidad, sabia que era famosa, a donde iba era reconocida, “las poses de diva no van conmigo, creo que si una persona esta en este ambiente debe de asumirla como debe de ser, sabiendo a lo que se enfrenta” dijo en una entrevista a un conocido conductor.
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Me había convertido en su compañía total, tenía que soportar a señoras que le aconsejaban, le meñiscaban las mejillas, a tipos mañosos que solo le miraban el trasero, a cobradores de combi que soltaban escandalosos besos volados, o transeúntes que decían algún desenfadado e irreverente piropo, y Sally como siempre solo sonreía.
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Y lo soportaba porque había algo en Sally que me seguía llamando poderosamente la atención y me volví a llenar de valor, para decirle a la chica de la tele lo que sentía por ella.
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Una tarde mientras comíamos helados y firmaba autógrafos o levantaba las manos saludando a alguien, me anime a decirle, ella volvió a sonreír y me dijo que lo pensaría, porque la eterna amistad de nosotros no podía romperse.
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Días después fui a recogerla a una de las tantas grabaciones que tenia, algunos actores salían de un taller donde había maquetas y escenografías, Sally estaba grabando una película, por alguna razón no me dejaba ver como grababa, esa tarde me dijo que si queria ser mi enamorada, que estaba dispuesta a darse una oportunidad, pero me advirtió que por nada del mundo dejaría su vida de flashes, micrófonos y popularidad, nos besamos y salimos rumbo a su casa, comimos algo por el camino, compramos cigarrillos y caramelos, caminamos de la mano, viendo el atardecer, y por supuesto viendo el acecho de las diversas personas por un autógrafo.
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Medio año después me dijo que quería viajar y relajarse, sorpresa la mía pues a pocos días del estreno de su película salir de viaje no era lo más recomendable o más bien lo más extraño, pero para no desairarle termine por acompañarla, pasamos un mes entero en un pueblito al norte de Lima, descansando del bullicio capitalino, de los flashes, micrófonos y su popularidad.
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A fin de mes Sally no pensaba regresar a Lima, que se había hartado de la fama y la aglomeración de las personas hacia ella, decidí acompañarla un tiempo más.
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Mientras nuestra estadía se alargaba decidimos establecernos en el pueblito aquel, compramos algunas cosas y para darle una sorpresa compre un dvd, de su última película, cerro los ojos y encendí el televisor, su rostro se lleno de vergüenza y yo sin poder entender nada empecé a ver las escenas del film que duraba hora y media, Sally era la protagonista, de corte erótico, Sally mostraba sus hermosas curvas en pantalla, se le veía llevada por un falso placer, una vulgar imitación de orgasmo borraba la imagen de la niña prodigio de la televisión peruana, aquella chica que sonreía a todos era sometida por diversos hombres escena tras escena, Sally lloraba inconsolablemente, sin saber que decir, solo avergonzada, una película sin argumento donde mostraban a una joven descubriendo su sexualidad, sin un guión, sin un texto, solo gemidos y gritos desgarradores, Sally salió de allí con rumbo desconocido.
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Tiempo después me entere que había viajado a los Estados Unidos para conversar con los mismos productores de su última película… Sally se convertió en una famosa estrella porno, negó ser peruana en repetidas veces y gano muchos premios… ví muchas de sus películas y en cada una note que extrañaba ser una buena actriz.

jueves, marzo 22, 2007

Celos

Para cada pareja es tan difícil afrontar diversas situaciones y si alguno esta de acuerdo conmigo el primer y principal reto en una pareja son los celos, como, cuando y donde empezó, nadie lo sabe, pero ese trago amargo que todos y digo todos, absolutamente todos pasamos por esa etapa, todos sentimos ese sin sabor de tan letal momento y tamaña situación y más aún cuando se esta en una etapa donde no se termina por crecer o más bien se inicia el crecimiento, la adolescencia que más da.
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Bien decía mi abuela que la adolescencia tenia la definición en su nombre y si pues se adolece demasiado, las niñas que conoces suelen ser el primer amor y a su vez el primer desengaño, porque la verdad de la mayonesa es que no son como las pintan, o no son como cuando se pintan.
Cuando estuve en una fiesta de una de las amigas de mi ex, lógicamente ella estaría ahí, y ella también sabia que iría, a pesar de mi negativa en ir termine como siempre convencido y traicionado por mis decisiones, pues le estaba dando en la yema del gusto y eso no podía ser, me habían dicho que salía con un pata, que yo había jugado pelota con él en alguna oportunidad, que lo he visto en fiestas, que baja a la Herradura en verano con su tabla Sunset número 10, que las chicas siempre están detrás de él, como abeja en el panal, que era uno de los chicos más populares, que arma la “chanchita” para el trago corto y que fuma como chino en quiebra, y por más que me trataba de recordar la infinidad de partidos, de mis visitas a la playa, de miles de fiestas no daba con el tipo aquel, al fin y al cabo quería demostrarle a los demás que no me importaba que hacia mi ex, pero muy en el fondo si y eso inquietaba.
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A media cuadra Daniel me ofrece un cigarro, una multitud se aglomera en una bulliciosa casa en donde se llevaba la discoteca casera, miles de jovencitas con diminutos polos y apretados jeans esperan en la puerta en grupo, ríen, se abrazan, disimulan fumar como expertas, algunas con cervezas en lata tomando como veinte añeras, tomadas de la mano de chicos más altos, jugando a ser mujeres -mejor me quito- le dije a Daniel, me había desganado por completo -no seas cabro, medio Chorrillos esta ahí, no me cagues pues- y saco disimuladamente un tronchito mal armado tratándome de animar y camine lentamente hacia la casa que con su estruendo sonoro parecía romper las ventanas.
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La gente del barrio que se había adelantado a tan magno evento, salio a conquistar chicas a la puerta de la casa, algunas sonreían, atrás de ellos salio mi ex, quien miro a ambos lados de la calle y al verme cerca entro a toda prisa, casi instantáneamente sale de la mano del fulano aquel, Daniel me miro como comprendiéndome y me acerque a Chana y le di un sonoro beso en la mejilla -asu que rico besote- dijo y mi ex se empino para abrazarlo, bromee un par de cosas en doble sentido cuando en eso sonó una salsa de esas pegajosas, de aquellas en las que bailas pegadito sin necesidad de hacer vueltas y exhibiciones como si se tratase del festival de salsa en Nueva York, Chana se apega y me deja sentir como su desarrollado y adolescente cuerpo pareciera no adolecer de nada, recuesta su frente sobre mi pecho y empieza a bailar al ritmo de Eddie Santiago, y aunque la canción no iba exactamente con nosotros, nos concentramos en el temita aquel “Tu me haces falta”, -no juegues conmigo- me decía sonriente Chana, sabia que mi ex estaba ahí y que no quería ser participe de una sacada de celos sabatino, Chana no estaba para eso.
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Durante toda la noche mi ex, bailaba tan notoriamente que la gente mi miraba con cierta gracia esperando algún comentario mío, Daniel, Carmela, Chana y yo solo sonreíamos y mi sonrisa ironizada parecía desesperar a mi ya alicaída ex, sentía, después de haberme fumado el porrito que trajo Daniel, que la noche no tenia que ser de ella y que el fulano aquel algún día terminaría su dichosa fama, pensaba que quizás mi ex volvería a mi y trataríamos de resolver nuestros problemas como dos jóvenes medianamente maduros, pero empeoro las cosas.
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En repetidas veces piso a Chana mientras bailábamos y sin pedir disculpas seguia bailoteando, con un cigarro me rozaba tostándome los vellos del brazo, sacudía la espuma del vaso de cerveza con fuerza que provoco a que alguien hiciera algo similar con una botella y cual celebración de haber ganado la formula uno al estilo Schumager esparció la cerveza sobre los bailadores, la gente seguía celebrando, excitada por tan ingeniosa idea.
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Chana parecía perder la paciencia ante tanta perturbación -si no le dices que deje de joderme te juro que no se que hago- me decía una molestísima Chana por los ataques perpetrados por mi ex en el baño -no le hagas caso, al fin y al cabo ella es la que hace el ridículo, tómalo como de quien viene, hagas lo que hagas yo estoy contigo- disimuladamente persuadía a Chana que hiciera algún contraataque y calle de una vez por todas a la inmadura de mi ex.
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Mi ex se acercaba a su grupo que coincidentemente estaba a lado de nosotros y hablaba en voz alta -pucha que la gente bien creída ¿no?, ¿que se creerán?, como si fueran que, paran besuqueándose con cualquiera, que vergüenza, vergüenza ajena siento, y quieren pasársela de finas, de tranquilitas y ahí están… aprovechándose de los exs- decía mi sin que su grupo entendiera a quienes se referían, mientras Chana cruzada de brazos, mirando al techo y moviendo nerviosamente la pierna, parecía que su sangre hervía -¿sabes? esta tarada ex tuya me llego- y mientras Daniel, Carmela y yo esperábamos la bronca del año, se me acerco y abrazándose de mi cuello me beso, las amigas de Chana que a su vez eran del mismo colegio de mi ex, hicieron la bulla que sobre salto a medio mundo, los que bailaban miraban atónitos, la fiesta perdió su importancia, sus amigas le pidieron que ya me dejara respirar, mientras me dejaba consumir por el beso de Chana musicalizada por Smell Like Teen Spirit de Nirvana, el largo beso tuvo su final y sus ojos brillaban más que las luces de colores de la fiesta aquella, Chana se dio vuelta, miro a mi ex y le propino una bofetada que la hizo tambalear, se escabullo entre la gente para llegar al baño mientras Carmela la siguió, Daniel miraba como si lo que acababa de ver no podia ser cierto, tenia la botella de cerveza en mano, mientras esperaba que terminara mi ronda, yo miraba irónicamente a mi ex, que se reponía de su merecido, se acerco y golpeo mi brazo derramándome la cerveza sobre el polo, sin inmutarme, ni moverme la seguí mirando, rompió en llanto y salio de la casa.
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Días después trate de comunicarme con Chana, no recibí noticias de ella, hasta que le encontré en otra fiesta, estaba linda y trate de acercarme a ella, conversamos de esa noche -esa noche fue tuya ¿no?- me dijo, pero no logre conquistarla, no quería volver a golpear a nadie.
Y mi ex, pues… es mi ex… y punto.

miércoles, marzo 14, 2007

El Día del Desamorado

“Alguien dijo por ahí que el 14 es el día de los enamorados, ¿necesariamente tiene que ser así?, es decir no hay otras cosas que celebrar, muchas parejas se encierran en hoteles durante horas teniendo sexo y disfrutando de alguien del momento, y no se dan cuenta que muchas terminaran dentro de un par de semanas” nos decía Polo, después de habernos preguntado que teníamos que hacer el 14, previo a esto nos había agarrado de inocentes por programar con la gente del barrio una reunión con sus cervezas heladas, cigarros, música apropiada un día en el que las enamoradas lamentablemente exigían un único momento para ellas, y pues cada uno de nosotros habíamos planificado esmeradamente una velada acogedora para que Chavela, Patty, Rosita, Johanna, Carmen y Eliane nos regalen un beso o una tierna sonrisa el 14 de febrero.
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Polo había planificado todo sin descuidar nada “no pues Polito como nos haces eso, tú sabes lo que es dejar a Chavelita así, no señor” decía alguien por ahí, muchos, por no decir todos ya teníamos en mente que era lo que queríamos esa noche y era pasar un rato agradable con las muchachas, en una tierna cena con pollo a la brasa con su Inca Kola, su rosita no importa de que precio -y se supone que no debería de importar, esa es la idea-, un chocolate sublime para endulzar el momento, un vinito borgoña, un cruce de manos a la orilla del malecón, un cigarrito fumado lentamente, una mordidita de orejas, susurros van, besitos vienen, miles de te quieros, infinidades de te amos, promesas que quizás sean realidad, palabras que solo se dicen en una fecha como el 14 “no has pasado por eso Polo, no jodas, tienes que haberlo pasado tienes 20 años ya”. Pero no, nuestro querido Polo tenía la mala costumbre o más bien la característica de que en fechas memorables para nosotros o para cualquier sujeto él… siempre él estaba solo, el motivo o la razón nadie la sabe, pero lo que si era fijo era que detestaba esas fechas.
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Nosotros especulábamos sobre que tragedia casi cómica le habría pasado a nuestro desafortunado compañero, quizás algún 14 terminó con alguna chica, probablemente se entero que ella tenia enamorado, y ella le dijo que no, o simplemente metió la pata como suele ser siempre, y dijo algún disparate, que habría sido, era todo un dilema, nadie sabia porque Polito se había convertido en un renegado y acérrimo enemigo de los 14 de febrero “detesto esa fecha” decía los días previos.
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Las chicas -como siempre pensando en darnos soluciones- decidieron hacer algo en común, cada una nos comento que podíamos hacer por Polo para que no se sienta así, decidieron cancelar todos nuestros planes para que nuestro amigo en común se sienta bien en esta fecha -lamentablemente Pacho no estaba muy de acuerdo con esa idea porque había reservado un cuarto para su 14 con Johanna- propusieron hacer una fiesta en casa de Patty, una fiesta de parejas, Chavela iba a invitar a sus compañeras solteras del instituto, Carmen, Eliane y Rosita amigas y parejas conocidas de otros barrios y amigos de la universidad, nosotros nos encargamos de comprar algunos tragos y aperitivos, una reunión no era mala idea, al fin y al cabo, quizás Polito podía encontrar a la chica que necesitaría.
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En tiempo record se le pasó la voz a mucha gente, llegaron a la hora acordada y la reunión empezaba tocando un tema de moda, varias parejas salieron a bailar, Polo no llegaba cosa que nos preocupaba, Toño salía de vez en cuando a mirar si llegaba, lo mismo Pacho y las chicas, así que decidí ir a su casa.
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A pocas cuadras de la fiesta llegue con Pacho, Polo estaba jugando video-juegos en su sala, “anímate Polo… las chicas lo hicieron por ti… no le hagas esto” decía Pacho, “No me hagan favores si?... creen que necesito una fiestecita para conseguir una chica, creen que soy incapaz de conseguirme una”, entonces comprendí que el complejo de Polo era temerle a las chicas o algo así “te vas a quedar solo Polo…” Polo miro de mala gana a Pacho y siguió jugando Mortal Kombat 4 “cuando salgan cierran la puerta”.
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A las 3 de la mañana se apareció Polo, entro de manera brusca a la sala de Patty se acerco al equipo de sonido y bajo el volumen del estereo “hacen mucha bulla y quiero dormir” la gente empezó con una silbatina tremenda arruinando el momento, la gente empezó a insultarlo de manera indiscriminada “búscate una pareja perdedor”, “hey cabrón, nadie tiene la culpa de que seas feo”, “anda chapa tu almohada”, su rostro de Polo se enrojeció y salio de ahí a trompicones las chicas salieron atrás de él y nosotros con ellas, a lo lejos Polo entraba a su casa.
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Polo estuvo 7 años sin estar con nadie, quizás más, cada 14 hacia el merito para quedarse cada vez más solo, comprendimos que no había nacido para enamorarse, así como muchos que sufren en silencio cada día de San Valentín sin amores, sin amigos.

sábado, febrero 17, 2007

El Inmigrante

Un 2 de febrero exactamente, mi padre cenaba en casa con nosotros, la cena fue silenciosa y nostálgica, durante la semana previa habíamos pasado el tiempo juntos, como casi nunca, habíamos salido repetidas veces de compras, a la playa, habíamos ido a jugar fútbol por primera vez juntos en una cancha de gras, algún parque de diversiones, fueron momentos tan gratos como únicos e importantes.
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Mi padre se iba de tour a México, según la ruta visitaría ciudad de México, Taxco, el santuario de la Virgen de Guadalupe, Tijuana, y ahí haría una escala que duraría cuatro meses, pues habría de, metafóricamente hablando, romper el tour mexicano.
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La mañana del 6 de febrero mi familia entre ellos mi tía, mi primo y su mamá, nos acompañarían al aeropuerto, todos sabían nuestro plan, mi padre iba a dar el salto más importante de su vida, conseguir el sueño americano, llegar a los Estados Unidos.
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Un “coyote” lo alojaría durante un tiempo (que no seria exactamente cuatro meses) cobijándolo, albergándolo, escondiéndolo, arriesgándolo.
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Todos los días mi padre, según nos cuenta, se despertaba a las 4 de la mañana, se asomaba por la ventana y veía pasar a la DEA, para nadie es sorpresa de que en Tijuana se esconden los más avezados narcotraficantes del mundo, habían ocasiones en las que mi padre se escondía en su habitación y escuchaba a lo lejos los tiroteos que se daban en las calles, salir era imposible, así que sumergió en la lectura, empezó por la Biblia por resultar más esperanzador y continuo leyendo a Alighieri, Vargas Llosa, García Márquez, Mark Twain, entre otros.
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Una madrugada de junio mi padre dormía o podría decirse trataba de dormir sobre un viejo colchón de paja, cubierto con una tela rancia y percudida, con una camisa doblada en mil que usada como almohada, el coyote entra y sin decirle nada le hace unas señas, era hora de partir, mi padre calza los zapatos que se van rompiendo por el uso, sacude su camisa, se la pone y sale sigilosamente, había un suerte de tolva que los llevaría lo más cerca posible a la frontera, mi padre sube y el chofer le dice que mantenga la cabeza abajo, otras personas están también en dicha posición, los cubren con una pesada manta con hedor a podrido, y empieza la ruta, la manta hacia sudar en demasía, el coche andaba por Dios sabe donde, el temor empezó a correr por las venas y el recuerdo de sus hijos tatuado en su corazón.
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Media hora después el coche se detiene, era las 2 de la mañana, el chofer abre la manta restaurando el olor a frescura de la media noche, el coyote pide que bajen en cuclillas, el chofer sale rápidamente, simulando un campo de entrenamiento, da las instrucciones, agáchense cuando vean faroles, caminen de agachados, no hablen, no utilicen ramas como bastones, cuidado con los alacranes, la noche zumbaba al ritmo de los grillos, el cielo mexicano se mezclaba con el americano, el intenso olor a desierto se iba penetrando en los pulmones, empezaba la odisea.
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3 de la mañana, no habían descansado en absoluto, una hora caminando requería obligatoriamente de un lapso de tiempo para continuar con el periplo, era necesario, pues no habían advertido del asma de un nicaragüense, la posible fiebre de una hondureña y la tos de un colombiano, era necesario, el coyote se impacientaba y hablaba susurrando de que las patrullas podrían estar cerca, en eso un zumbido provino del cielo como de sorpresa, el ruido imitaba al relámpago, un helicóptero surcaba los cielos con un gran farol, poniendo de día el desierto, el territorio tenia por suerte unos matorrales que desde el cielo parecían botones verdes, siguiendo las indicaciones aprendidas durante la estadía en Tijuana, mi padre se escabullo debajo de una de ellas, aguantando las respiración y sin dar el mínimo de movimiento, el helicóptero rondaba cual gigantesca águila dispuesta a devorar a sus presas, el llanto de la mujer hondureña en el arbusto aledaño hizo recordar a mi padre los momentos con nosotros en casa, como si fuera dar un paso a la muerte, recordó como un veloz álbum de fotografías, el nacimiento de sus hijos, su matrimonio, los domingos familiares, su primer carro, nuestro único partido de fútbol, las caidas de mi hermana, la sazón de mi madre, se encomendó al Dios que los miraba pidiéndole que le conceda dar un paso más, el helicóptero partió hacia el sur, volando lento, el gesto del coyote a retomar el avance los guardias estarían cerca.
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4 de la mañana y el río una especie de acequia que dividía ambos países los esperaba con un brevísimo caudal, a lo lejos seis farolas se acercaban, los cuerpos se encontraban sumergidos, no podía haber marcha atrás, el coyote instruye a los inmigrantes, mi padre se sumerge con la única ropa que tenia, una pequeña caña lo podría mantener con vida, con los cuerpo ya sumergidos el agua se aquieto los faroles alumbraban el río con una luz intermitente, la respiración se acentuaba más, mi padre mantenía las esperanzas en una caña y su breve respiración a través del improvisado respirador, cuando en un momento, el agua empezó a entrar por el agujero, un hilillo de agua empezó atragantar a mi padre, los faroles aún alumbraban, no era posible, según el coyote tan solo faltaba un tramo más.
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Los faroles dejaron de alumbrar y mi padre botaba el agua como si fuera un filtro, una mano amiga lo saco del fondo del río justo cuando mi padre se encomendaba una vez más al Dios que los ponía a prueba.
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Mi madre estuvo toda la tarde angustiada, en si desde que mi padre se fue mantuvo esa angustia, “recen por su papa” nos decía, tratando de dormir mi madre sube a nuestra habitación, se sienta al borde de la cama, caricia mi frente “¿no puedes dormir?” me dijo con una voz suave, medio soñoliento la miro, le sonrió y continua “tu papá cruzo...”, la miro con asombro y ella sonríe con lagrimas en los ojos, la abrazo y mi hermana que tampoco podía dormir se acerca y se une al abrazo eterno de familia, nos aferrábamos a esa misteriosa fe que mantenía a mi madre “Dios esta con nosotros” dijo y nos animo a ir a misa a agradecerle al Dios que miraba y cuidaba a mi padre en el terrible desierto americano.
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Mi padre cruzó a las 5 de la mañana de un día de Junio junto a los otras tres personas, según cuenta la hermana de mi papá, llego tan solo en una trusa pues tuvo que despojarse de sus ropas pues el color del río había disfrazado con una suerte de camuflaje a mi padre haciendo despistar una vez más a un helicóptero de los marines.
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Hoy tiene 7 años y es probable que le den la residencia y si el mismo Dios que lo protegió, quiere, nos dejara volver a verlo una vez más.
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Un homenaje para aquellas personas que llegaron a su destino, para los que lo intentaron y por aquellos que se quedaron en el camino.

viernes, febrero 09, 2007

La Puta Enamorada

A cierta edad te dan ciertas curiosidades, como… como será tu primera borrachera, que sentirás al besar a una niña, como controlar una eyaculación precoz, como será tu primera relación sexual, etcétera.
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A cierta edad descubrirse sexualmente es todo un dilema, de por si primero lo ataca esa gran sensación de que vas hacer, como debes hacer, con quien lo vas hacer, por donde se tiene que hacer, en fin, siempre será un dilema.
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Había hecho algunos cachuelos por ahí y había juntado un dinero para estudiar algo a penas salga del colegio y mientras no tenia nada claro me pasaba la tarde jugando fulbito con los chicos del barrio hablando cojudéz y media, en su mayoría solían alardear de su dotes de precoces amantes en las lides del sexo, lo que si era seguro que ninguno de nosotros siquiera había visto una película porno.
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En nuestras conversaciones aparte de fútbol, de Julianita, de Alicia, de Giovanna, de Mónica, de Guadalupe, de la nueva vecina, de la fiesta de pre promo, también tocábamos en tema del sexo, todos opinaban según lo que sabían, pero nadie se atrevió hablar de su primera vez, en pocas palabras que se iba hablar si nadie había llegado al limite “10” de nuestras vidas (argot algo futbolístico que utilizábamos) un silencio sepulcral abordo esa mini reunión de quinceañeros que en silencio y mentalmente se propusieron llegar a ser el 10 del barrio.
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Había llamado con anterioridad a una chica que se denomino “Marbella” me dio la dirección de su asolapado “nidito de amor”, en el bus venia pensando en no ir pero luego pensaba en que me arrepentiría de no haberlo hecho, pues en mi inmadurez me decía “que van a decir mis amigos”, podría mentirles claro, pero se que me preguntarían detalles, momentos, acciones, efectos y por supuesto la dirección, así que “Marbellita… espérame”.
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Llegué a un edificio, en el cuarto piso se efectuaría la transacción amatoria, toque la apolillada puerta y una jovencita me abrió la puerta “hola mi amor, porque tardaste tanto” con ojos saltones solo atine a decirle “es que el bus demoró” me sonrió, tomo mi mano y me jalo hacia una sala en la que las cortinas estaban cerradas, un saturado olor a perfume y aerosol se confundía, una gran cortina dividía desde el techo hasta el piso lo que seria la sala, dando un aspecto de sala de espera, la chiquilla que no pasaría de los 17 me dijo que esperara, entro a través de la enorme cortina, escuche que acomodaba unas cosas, “ven papacito” y entre a lo que si seria la sala, pero en la que había una vulgar cama de resortes, una despintada mesa de noche, un cenicero con un cerillo encendido, “tienes que pagar por adelantado” me decía mientras se quitaba el polo rosado y dejaba ver sus diminutos pechos “tu eres Marbella” pregunte con una extraña voz grave “por supuesto mi amor, yo soy tu Marbellita golosa” decía poco convencida, definitivamente ella no era Marbella y no quería ser estafado, esa voz no fue la del teléfono pero como saberlo, pedir una señal en ese momento no me caería mal cuando en ese momento un fuerte gemido varonil provenía del cuarto contiguo, un portazo abrupto y la voz del teléfono se hizo presente “estúpido! lárgate de aquí animal, paga primero antes de aplicarme mañoso de porquería”, la chica se volvió a vestir y salio a ver que pasaba “¿que sucedió?”, “este hijo de puta quería darme por atrás y esta misio, cóbrale primero ah”, “si eso ya le dije… pero quiere contigo”, una jovencita que tendría unos 20 años entro al cuarto en el que esta sentado, me puse de pie y la salude, era de cabello pintado color oro, de tez trigueña, tenia puesta una bata blanca, la hendidura de sus pechos pecosos se asomaban, estaba descalza y con poco maquillaje, me miró fijamente a los ojos como si tramara algo maquiavélico “hola” dijo y le susurro algo a la falsa Marbella “¿tu eres Marbella?” y extrañamente se sonrojo “si, pero me llamo Marlene” solo le sonreí, me había dado confianza, mira a la otra chica y esta sale del departamento, me había quedado solo con Marlene “quieres tomar algo” y le pedí algo fuerte me miro y sonrió “ven por acá” y me hizo pasar a su habitación, la cama estaba destendida y entro pronto con un vaso con ron y coca cola, lo bebí de golpe, volvió a sonreír me levanto una ceja y se acomodo en la cama, deje el vaso en una mesa cercana “tengo que decirte algo”, “ya se (me interrumpió ella) eres virgen” y sonreí tímidamente “muy pocos chicos vienen solos, por lo general vienen en grupo” me invito a sentarme en la cama, me conversa un poco de ella, alaba mis ojos y mis pestañas, se abre la bata y me enseña sus bien delineados pechos, esas grandes bloques de piel blanca me pusieron nervioso, ella se me acerco meciéndolos coquetamente, “puedes tocarlos” y cogiendo mi mano la puso sobre ellos acariciándolos con lentitud, ella cerraba los ojos fingiendo sentir placer, me arrecosté en la cama y desabotono mi camisa, empezó a desnudarme lentamente, se quito la bata y todo su ser se poso sobre mi, acariciándome despacio, lento y suave, hizo lo que tenia que hacer.
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Acariciando mi pecho adormitaba mi doncella, diciéndome ternuras, entre lazaba sus blancas piernas, empezó a reírse nerviosamente “creo que me gustas” dijo sin mirarme a los ojos, sonreí tímido “tu también me gustas” me atreví a decir “pero no serías capáz de dejar esto por mi” y mirándome se estiro hacia la mesa de noche, descolgó el teléfono y apago el celular en forma de ladrillo, volvió a posarse sobre mi, volvió a hacerme el amor… la primera de muchas.

viernes, enero 26, 2007

El gran Chumajer

El paradero 14 de la esquina de mi casa esta casi siempre lleno de personas esperando o bien el ómnibus o bien un colectivo o bien una maldita combi, por lo general la mayoría viaja en una combi.
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A lo lejos se aproxima una, es una combi en la que en el parachoque o más bien un mata perro tiene escrito “El cangri de la avenida”, lo conduce un tal Loquillo un chico de unos 24 años, su cobrador es otro que de repente tiene su misma edad a quien le dice Chauchilla, subo ayudando a una anciana a sentarse en el asiento reservado yo para suerte mía el asiento del copiloto esta desocupado y me siento, el chofer tiene el tablero de la combi lleno de calcamonías, del espejo retrovisor cuelga un zapatito de bebe percudido, un rosario y un cd adornado con unos moños, “abróchate el cinturón chino” el timón es de cuero y en la palanca de cambio una bolita de peluche, la luna principal tiene en la parte superior una franja polarizada en la que dice “no hay pa nadie pa”, el tablero esta medio destartalado porque puedo ver los cables colgando como una peligrosa tela de araña, sin embargo disimula porque tiene un tapete azul que cubría el infaltable artefacto estereofónico, una radio con lector de cd y mp3 sony, la verdad ese equipo no encajaba en la combi.
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- Habla tío cuanto tengo (le dice el chofer al controlador sentado en la vereda, este se acerca por mi ventana y revisa su tablero con cientos de garabatos)
- Habla Loquillo, tienes... 5,10 Techo alto, y 3,2 El camello (decía un anciano mientras el chofer le lanzaba una moneda)
- Como esta Techo alto
- Ta parchao... El camello ta misión imposible ese si no pasa na... si lo ha dejado pasar a Chumajer que ta embalao
- Chumajer ¿ya paso? ¿Que ha cortao camino?
- Nooo na... a pasao parejito si le ha quitao gente al Techo alto y al Camello que lo han ido correteando... pero tu sabes que Chumajer es Chumajer pe... oe más bien van a ir donde la Rosaura va hacer su pollada el sábado.
- No creo tío quiero chambear el domingo... además esa pollada es pa ayudarse pal parto y no sabe quien es el padre
(finalizó el chofer mientras se preparaba para el cambio de luz) Vamo a alcanzar al huevas de Chumajer.
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Y acelero de manera frenética Loquillo estaba decidido de alcanzarlo al Chumajer ese. “Oiga bestia maneja bonito pues que estas llevando bulto” se queja la gente, sin embargo Loquillo siguió manejando al mismo ritmo, subiendo el volúmen escuchando salsa brava, un par de pasajeros subieron en los siguientes paraderos .
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Un siguiente controlador le alza la mano desde lejos marcando con sus dedos 2, 3, 5, Loquillo embala, “oe márcalo a Chumajer” el cobrador se empina desde el estribo de la combi mirando por entre los buses, combis, camiones, taxis y colectivos que van delante, esquivándolos hábilmente “nada tío, no veo nada” cuando en ese momento por mi ventana se aparece otra combi de la misma línea de Loquillo, era Chumajer que salía a un costado de un bus a la cual artísticamente le gano el espacio, Chumajer era un tipo que siempre andaba con lentes oscuros, mordisqueaba un monta diente, su unidad, una combi con lunas polarizadas, limpio, con buenos asientos, un fino tablero de control y un equipo estereofónico con buenos parlantes musicalizaba el interior del vehiculo miró por su ventana y sonrió irónicamente, estaba retando a Loquillo a llegar primero a los siguientes paraderos, el semáforo se alistaba a cambiar a verde, cuando Chumajer se adelanto un par de centímetros, pisando fuerte se coloco delante de Loquillo como por arte de magia, se confundió con las demás unidades y de adelanto a recoger pasajeros en el primer paradero, Loquillo se quedo casi atascado por dos unidades que también competían entre ellas, logra zafarse y pisa el acelerador, Chumajer lo estaba esperando, manejando tranquila y pesadamente, se sentía el rey de las pistas, era Chumajer… “no demores pes chiquillo” y manejo nuevamente con cierta velocidad, Loquillo no se rendía, la gente reclamaba, apuraba a que los pasajeros bajaran “un poquito rápido por favor” cambiaba de emisora nerviosamente, Chumajer se acomodaba sobre el timón que era una cadena de buen grosor y con una calavera en la cabeza de la palanca de cambio, bebía agua de una botella de plástico, volvía a mordisquear el palillo de madera “te falta calle tío” le decía cuando se cuadraba a las de él.
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En tres ocasiones Chumajer le quito pasajeros a Loquillo, este le sonreía mofadamente “ta mare Loquillo, no va a dejar misios” Loquillo llego al 23 paradero de los cuales Chumajer le había ganado 18, dejo de corretear con Chumajer, lo dejo escapar muchas cuadras más adelante, Loquillo había perdido, lo único que se gano fue insultos de muchos pasajeros y una infracción por recoger pasajeros en zonas prohibidas.

viernes, enero 19, 2007

Nuestro lugar

Había empezado una nueva relación con alguien y en cierto modo me sentía feliz por ello, después de mucho tiempo de estar solo y después de mucho tiempo de no saber de Carola (más bien de vez en cuando me enteraba de ella) me anime por empezar algo nuevo con Fátima, llevábamos varios meses juntos y por esas cosas del destino y de pareja empezamos con ese cortejo propio que lleva al sexo, para descubrir la confianza, el afecto, el cariño, su cuerpo, entre otras cosas que se yo.
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Había tomado la misma ruta de siempre había quedado en recogerla a su trabajo cerca de Miraflores y llevarla a un lugar especial, donde podíamos, conversar poco y accionar mucho, ella entendió mis viles intenciones y con una sonrisa sin decir nada acepto, salía a las 8 de la noche e iríamos a comer por ahí, probablemente iríamos al cine a ver alguna película de estreno para luego pernoctar en dicho y cálido hotel.
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Con el discman a todo volumen escuchando una recopilación de los tres discos de Coldplay bajados de internet, iba seleccionando mentalmente las canciones que ambientarían el momento con Fátima durante la velada, acompañados con la cálida voz de Chris Martín, de un momento a otro algunas de las canciones me remontaron a la época de Carola, cuando saliamos a comer o íbamos al cine y comprábamos el calendario de cineplanet y seleccionábamos las películas que se estrenarían durante todo el año, comprábamos algún trago para amenizar la velada y desayunábamos embutidos de hamburguesas con un refrescante surtido... no era posible!!! Estaba llevando a Fátima al mismo lugar donde Carola había estado... probablemente coincidía en la misma habitación en la que nos dimos de cuerpo entero... no, no, no... Carola... no interfieras en este momento por favor.
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Llego a recogerla y ella sale casi de inmediato, sabe que detesto tener que esperar más de lo debido y sale presurosa mientras sus compañeras de trabajo la miran por la ventana, se acerca con una sonrisa, me abraza y me besa mientras me dice “llegaste amor, te estaba esperando”, le sonrió y entrelazo mis dedos con sus blancas manos, le ayudo con su maletín y me cuenta el trajín de su día laborable, de lo ansiosa que estaba de verme, de que no dejaba de mirar el reloj, que no podía dejar de pensar en nuestro primer momento, juntos, solos, casi conviviendo.
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Yo le conté de lo entusiasmado que estaba por tenerla, de hacerla mía, le decía con un atrevimiento las ganas que tenia por verla entera, ella se sonrojaba, se detenía, me besaba y decía “seré tuya” con una mirada que daba a entender las cochinaditas ricas que tenia en mente.
Llegamos al cine, vimos “El Intermediario”, película de un director peruano hecha en Estados Unidos, compro canchita o pop corn (como ella le decía) con mantequilla, gaseosa, y de pasada compramos dos botellas de vino blanco de esas que vienen con dos copitas de plástico de regalo armables, una cajetilla grande de cigarros.
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Salimos rumbo a nuestra base de operaciones, ella se sentó en la sala de espera escuchando a Coldplay en mi discman mientras yo me registraba... cuando en ese momento, ingresaba una pareja, no mire por no ser indiscreto, pero con el ladillo del ojo note que la chica se detuvo y el chico se acercaba al mostrador, mire al tipo y me sonrió “buena cacería men” y mire a la jovencita que se detuvo, el mundo es chico y grande fue mi sorpresa... era Carola, nos quedamos mirando fijamente sin que Fátima y el fulano aquel se dieran cuenta, la administradora interrumpió ese momento al darme el control remoto y la llave, Fátima se levantó del sillón de cuero se acerco y caminamos junto hacia el ascensor, entramos y Fátima se abalanzó sobre mí, cuando el tipo que venía con Carola puso su mano e impidió que el ascensor de cerrara “donde caben, dos caben cuatro jajaja” solo sonreí, mientras el tipo besaba en el cuello a Carola y ella me miraba enfadada, esa era su mirada de enfadada... no había otra... vamos te conozco Carola se que estas celosa, Fátima se mantenía abrazada, con su cabeza recostada sobre mi pecho.
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“Uy que coincidencia... nos toco el mismo piso jajaja quizás podamos hacer travesuras juntos jajaja” dijo con insolencia el fulano aquel, Fátima lo miro con asco y me jalo de la mano hacia el 302 “casi somos vecinos men... no griten mucho eh! Que hasta en el 304 se escucha todo jajaja” volvió arremeter el acompañante de Carola, que me seguía mirando con más furia mientras abría la puerta del 302 “que tipo para más vulgar y majadero, pobre chica... yo no vendría a un lugar tan elegante como este con un tipo así” decía Fátima mientras se miraba en el enorme espejo, probando el teléfono en la mesa de noche, desplomándose sobre la espumosa cama dejando en el piso alfombrado su cartera, tirando sus zapatos, prendiendo la televisión, mientras que yo en el baño me miraba en el espejo “¿que haces aquí?”, “Que dijiste amor”... “no nada, dije... que, que lindo es estar aquí” se puso de pie se acercó y me besó “claro que si” y me jalo hasta la cama tumbándome sobre ella “sabes... creo que mejor compro preservativos, por si las moscas no?”, “Que precavido eres mi vida... pero si no las necesitas, yo no me hago problema” le sonreí y salí, cuando me percato que mi vecino del 304 estaba esperando el ascensor “mierda!!! ascensor de porquería” y bajo por las escaleras, sin pensarlo dos veces fui al 304 toque la puerta esperando a que Carola me abra “te hubieras lleva... que quieres, lárgate” entro presuroso, cierro la puerta antes que el fulano o Fátima se de cuenta de la osadía aquella.
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- ¿Que estas haciendo aquí? (le decía con voz baja y con molesta)
- ¿Que que hago aquí? Pues lo mismo que tú y ahora lárgate que me espera una noche muy larga (decía una mortificada Carola también en voz baja)
- y aquí... en nuestro lugar
- ¿me vas a decir que tu también pensaste en eso? No seas payaso quieres...
- pero Carola tú sabes bien lo que este sitio significa para los dos
- si... y veo que te da igual... que machista te has vuelto
- Caro... es que...

- Es que, ¿que?... primero no me llames Caro ¿ya?, segundo es que como la tipita esa tiene todo grande te vienes a este “nuestro lugar” a pachamanqueartela bien, ¿por qué? Porque su cuerpo lo vale ¿verdad? Ay si no te conoceré
- y tú... que haces en este lugar con un bobo que al parecer te esta convenciendo de querer hacer un trío con la primera pareja que se cruce en el ascensor.
- quieres dejar de decir estupideces... es un poco arrebatado pero es muy inteligente
- ¿así? y porque no le dijo a su cerebro que también entre al ascensor
- lo que pasa es que estas celoso
- claro que estoy celoso y tú ¿qué?...

En eso nos besamos sincronizadamente como si supiéramos el tiempo y el momento exacto, nos miramos como si nos dijéramos algo mentalmente.
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Durante la media noche mientras Fátima dormía placenteramente después de habernos acabado las dos botellas de vino y el fulano se quedo dormido antes del acto por comprar una sangría barata, salí de la habitación, una silueta adornaba el pasadizo oscuro del hotel, subo con la llave del 303, la misma habitación de nuestra última vez y nos apresuramos en hacernos el amor quizás por última vez en “nuestro lugar”.

viernes, enero 12, 2007

Almorzando con mamá

Mi madre decía siempre “el día en que vivas solo por lo menos tienes que aprender a cocinar” y aunque había hecho algunos experimentos cuando vivía en casa nunca le llame a mis experimentos “cocinar”.
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Ya tenia un mes viviendo en un departamento que me costo un ojo y medio de la cara pero que valía la pena porque tenia el espacio necesario y estaba bien distribuido a mi antojo, mi madre me estuvo llamando repetidas veces para venir a visitarme, situación que me conmovía enormemente, pero que sin embargo me llenaba de pavor tener que mostrarle tremendo desastre creado por su hijo, bueno… nunca fui muy ordenado así que dije “ordeno un poco las cosas y la invito a almorzar”, “mejor cocínale” me decía Laura “tu madre se va a sentir muy contenta al saber que lo hiciste tú”, Laura tenia la particularidad de siempre llamarme a reflexión, con una mirada tierna y picara pues su momento reflexivo no era otra cosa que acercarse a mi madre, eso era de hecho.
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Decidido a cocinar por primera, única y última vez, compre un librito de comidas y variados platos, después de revisar varios platillos me decido por los tallarines rojos con papa a la huancaína que por supuesto a mi me gustan y a mi madre le gustaba cocinármelos así que después de tantos años de ser un comensal compulsivo de los tallarines rojos con su infaltable plato huancaino pensé que podría conmover a mi madre con tal delicia.
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Laura me acompaño hacer las compras, inexperto yo, escogía zanahorias y tomates que Laura se encargaba de devolverlos por su mal aspecto, lo mismo pasaba con la lechuga americana, las papas, el ají, el pollo, etc.
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Armado con algunas ollas que Laura hurto de su casa me dispuse a preparar según la receta y algunos recuerdos de mi madre, mientras Laura lavaba minuciosamente las papas y remojaba en agua la lechuga, yo cortaba los tomates y las zanahorias y las ponía a licuar, Laura me iba diciendo de cómo preparar el aderezo para hacer la salsa roja con el pollo y hacerlo más espeso que la manera de bajarle el acido era echándole un poco de azúcar, mientras la licuadora deshacía los tomates y zanahorias jugaba con ella mordiéndole las orejas que solían desconcentrarla, pidiéndome por favor que la dejara cocinar pues echaría todo a perder.
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Nuevamente reviso el libro de recetas y me dispongo a hacer la crema amarillenta que acompañaría a las papas que hervían con sal en la hornilla contigua, medio tarro de leche, la mitad de un queso fresco, ají amarillo obviamente sin las letales pepillas, galleta, sal, pimienta y alguna cosilla más que Laura se encarga de echar, nuevamente con la mirada tierna y picara, convencida de conquistar a mi madre.
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Dando el tramo final parto los fideos y los hecho en el agua hirviendo “mi madre nos sancochaba huevos”, le dije “échale pues”… tres huevos brincaban de un lado a otro en el fondo de la olla, como jugando con las burbujas, “tres minutos más y listo” decía Laura mientras ponía la mesa, buscaba un vino borgoña algo dulzón para acompañar mi primer almuerzo, en mi costosa casa, con mi única mamá y la enamorada del momento.
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Mi madre no tardaba en llegar, la mesa estaba puesta la comida se mantenía caliente y aguardando, las copas exactamente servidas y la Inka Kola helada, el intercomunicador suena y Laura contesta “ay perdón me equivoque” dice mi madre al otro lado, “no señora es aquí” me asomo a la ventana y mi madre sube al segundo piso, le abro la puerta y le doy fuerte abrazo y un beso en la frente “hola hijito… pero que es esto que tal desorden” y la miro a Laura que sonríe ante el comentario de mi madre, ella -siempre mal pensada- la mira extrañada a Laura dándole un hola a secas, luego me mira y hace un gesto como diciéndome “uh que abran estado haciendo” y le invito a sentarse, pregunto por mi papa, mi tía, mi abuela y mi hermana, conversa poco mirando de reojo a Laura, hablando quedito como si conspirara contra ella “¿que hace esta acá?”, “ya vas a empezar” y se queda callada, Laura que esta media advertida ante el comportamiento de mi madre se traga los leves comentarios de ella sin inmutarse “siéntate Laura, yo sirvo” dije invitándola de pasada que conversan más, no lo hacían desde la última vez que estuvo para el cumpleaños de mi padre, saco los platos y coloco la fresca lechuga encima las papas sancochadas, pongo los tallarines y los baño con la salsa roja y pongo la mejor presa para mi madre (mi madre y Laura acaban de reír) sirvo la crema sobre las papas y la convierto en papa a la huancaína, descascaro pacientemente los huevos sancochados y los acomodo a un lado de los platos ya servidos, los llevo a la mesa y noto que las copas están ya bebidos “el vino esta rico hijo que es ¿borgoña?” y le sonrió, Laura me guiña el ojo al parecer se la gano, “uy que rico… ¿tu lo has hecho?”, “bueno si” conteste timido. Laura se disponía a comer cuando mi madre la quedo mirando, “vamos a bendecir los alimentos hijita” sonrojada dejo el tenedor y junto sus manos e imito a mi madre en su santa posición, “ahora si a comer” dijo y sonrió.
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Me imagine que las criticas no se podía hacer esperar así que solo me quedo esperar “esta rico ya, pero esta muy dulce para mi gusto, creo que debiste haberle echado poca azúcar, y el pollito falto cocinar un poquito mas, debes de dejarlo unos 15 a 20 minutos para que se cocinen bien (mi madre partió el huevo y puso la yema en mi plato) tú sabes que no como eso por mi colesterol… ¿Qué lechuga es? No es americana ¿no?... porque tiene que estar crujiente, cuantas veces te he dicho que la lechuga se lava con unas gotitas de lejía para matar los gérmenes y mira… se te paso un cogollo (y hace a un lado toda la lechuga) uy la papa aún le falta un poquito cocinar (no duda en sacar también la papa haciendo a un lado la crema, prueba la crema) esta un poco aguada tienes que echarle un poco más de queso (prueba un poco y lo huele situación que llega al borde de incomodarme más de lo debido) uy tiene mucha galleta, con razón esta media desabrida (mi madre se levanta de la mesa y lleva su plato a la cocina, tomo un gran sorbo del vino para relajarme y Laura toma mi mano como esperando paciencia, mientras mi madre licua no se que en la cocina, trae su plato y jala nuestros platos y los lleva a la cocina “donde esta la basura… esta lechuga no se puede quedar” me levanto de la mesa, me sirvo más vino y lo bebo deprisa, "búscalo” le dije “no seas grosero hijo que va a decir tu amiga” tiro la servilleta y me llevo una copa de vino a mi habitación, Laura se levanta y va tras de mi “amor tu sabes como es tu mami” y le cierro la puerta en la cara, al rato mi madre toca la puerta y como no le abro me dice que ya se va pero se queda en la puerta esperando que le conteste, luego me dice “no sabia que tu habías cocinado de verdad… lo siento… pensé que lo había hecho tu amiga” abro la puerta y le digo “es mi enamorada o lo que tú quieras pensar y si lo hubiera hecho ella pues no estas en ningún derecho de hacerlo, de todas manera gracias por venir” Laura miraba al final del pasillo, mi madre me miro y entendió que la estaba echando de mi casa, salio en silencio, Laura le sonrió mientras pasaba a su lado.
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Las semanas siguientes mi madre me estuvo llamando y dejándome mensajes al celular “hoy vendrá Laura a almorzar… hice tallarines rojos tus favoritos… quisiera que vengas por favor” no volví a almorzar con ella.